Pintura
El paisaje en mi obra se articula como representación del espacio desde un significado personal de búsqueda y meditación donde las indagaciones pictóricas adquieren una dimensión conceptual importante. Concibo una dramaturgia del paisaje en tanto relación con el espacio, el tiempo y la espiritualidad, que a su vez estimule la reflexión y revelación interior.
Mi pintura se adhiere a una forma elemental como una roca compacta que ningún elemento le sobra ni le falta. Y el paisaje deviene pretexto y recurso idóneo para hacer confluir y tensar territorios de representación simbólica. No solo me anclo en la fisicidad del paisaje como dimensión geográfico-espacial; también concibo con él paisajes nostálgicos, románticos, psicológicos, sociales, históricos, residuales. Son constructos emanados de una voluntad muy personal por ofrecer una suerte de limbo paisajístico donde cavilar se torna esencial desde nuestra individualidad.

