Vero Nobile

Pintura, Escultura

El cuerpo es territorio de transformación. Como la vida, atraviesa ciclos de brote, expansión, cosecha y reposo.

Esta serie nace del vínculo entre la mujer y el vino como formas vivas del tiempo. Ambos

maduran, se transforman y guardan memoria. Ambos atraviesan pérdidas y renacimientos.

La primavera es el impulso inicial: el cuerpo se abre y asciende.

El verano es la plenitud: la materia se expande y se afirma.

El otoño es la fusión: el encuentro transforma la forma.

El invierno es el repliegue: el silencio donde todo se gesta nuevamente.

Cada obra es un estado del alma. Cada cuerpo, una estación.

Así como el vino madura en la sombra antes de revelarse, el cuerpo atraviesa sus propias metamorfosis.

No hay final. Solo devenir.

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