Cerámica
Las obras nacen en el cruce entre lo frágil y lo permanente.
Cada pieza guarda la huella del contacto.
Las tramas se expanden como piel o cicatrices que narran en silencio.
La cerámica, antes utilitaria, se vuelve superficie sensible:
lo ornamental deja de ser adorno y se convierte en lenguaje.

