Pintura
La obra mundialista de Sofía Wiñazki fue realizada tomando como muestra
las imágenes más icónicas producidas por los jugadores y el cuerpo técnico cada vez que soltaron a su animal interior o improvisaron para la pantalla global la idea de gloria y de derrota en el campo de juego. Su pincel capturó instantes que van a ser perpetuos porque estas acuarelas se inscriben en la historia como la memorabilia inevitable del mundial que no supimos terminar de ganar pero que nos dejó la auto estima allá arriba, donde se nos apunó el corazón.

